En junio de este año, durante una cena con amigos cerca al “Bosque de melocotones” en Pekín, una amiga de la etnia Miao, de ojos grandes y piel bronceada, me preguntó que si quería ir a Guizhou. -¿Cuándo? -Mañana. -¡Sí! yo voy. En China he aprendido a decir sí sin dudar, porque si se vacila…