Catherine Márquez Marín[1]

La primera vez que estuve en Shanghái fue en 2008 Los corredores peatonales del Bund (外滩) se estaban reconstruyendo y elevando a un nivel superior del piso para albergar lo que en dos años sería la exposición mundial; el gran edificio conocido como el “Destapador”, el Shanghai World Financial Center (上海环球金融中心) estaba recién inaugurado y visitar su observatorio en el piso 100 era una atracción obligatoria para tener una vista panorámica impresionante de la urbe, y de las (ahora pequeñas) torres Jinmao y La Perla. Desde ese momento, esta ciudad se convirtió en una parte fundamental de quién soy.
Tuve luego la fortuna de mudarme a Shanghái en 2010 para trabajar en la Exposición Mundial que se realizaba en esta metrópoli. Bajo el lema de “Mejor ciudad, mejor vida” (Better City, Better Life), se convirtió en un hito para el gobierno chino: era la primera vez que una exposición mundial se llevaba a cabo en un país en desarrollo. Con seis meses de duración, la Expo Shanghái rompió todos los récords: tuvo más de 73 millones de visitantes, más de un millón de visitantes en un solo día (16 de octubre de 2010), 246 participantes (de los cuales 190 eran países) y 523 hectáreas de extensión. Shanghái y la organización de la Expo respondieron al reto[2].

La Expo se convirtió en un detonante para la transformación de Shanghái en una ciudad global: el desarrollo urbano no solo fue para proyectar la “imagen” de la ciudad, sino también un articulador para la coordinación de gobiernos del delta del río Yangzé, para el nuevo plan de desarrollo de ciudad, el entorno productivo, económico, financiero, de servicios y negocios, el turismo, la conectividad y la competitividad a nivel mundial. Un plan de inversión tan amplio debía cumplir con los objetivos estimados para el evento en el corto plazo, pero también tener relevancia para la visión de largo plazo de la ciudad, un legado sostenible para el futuro.
Con el “Área de Mejores Prácticas Urbanas” de la Expo (UBPA por sus siglas en inglés), se propició un espacio participativo de análisis, discusión, intercambio y visualización de casos de estudio en prácticas urbanas exitosas de ciudades que han demostrado soluciones reales a los desafíos en vivienda, desarrollo sostenible, innovación y uso del legado histórico.

El camino que lleva a que Shanghái se desarrolle como una “excelente ciudad global” hace parte de su “Plan Maestro 2017-2035” (2017-2035年上海市城市总体规划), el proyecto de ciudad más ambicioso de crecimiento para este motor financiero de China y del mundo, con en el cual se busca un balance equilibrado entre oriente y occidente, una ciudad inclusiva para cada etapa de la vida, una ciudad humana, educada y en armonía con el entorno, una metrópoli ejemplo donde se viva el socialismo con características chinas.
La reestructuración urbana incluye clusters de negocios y nodos de desarrollo para alivianar la presión de la gente en diferentes sentidos y sobre la propia tierra; serán microciudades dentro de la ciudad que ofrecerán todos los servicios para la comunidad sin requerir desplazamientos desde las afueras hasta el centro: estarán conectadas, pero serán independientes. Las nuevas ciudades serán Jiading, Songjiang, Qingpu, Fengxian y Nanhui, ubicadas en todas las direcciones del área central de Shanghái, y cada una con una vocación económica única. La tecnología, el comercio y las finanzas serán el motor de una megametrópoli de 25 millones de habitantes.

Una de las recuperaciones más significativas ha sido ambas orillas del río Huangpu, que atraviesa toda la ciudad. A lado y lado, se asentó la mayoría de la industria de Shanghái, y generó crecimiento económico con su antiguo aeropuerto de Longhua en el sector de Xuhui, con muelles y fábricas, pero también contaminación, y, de tal manera, que una de las pocas áreas de disfrute de la ribera del río era el Bund, sitio turístico por excelencia y lugar de la foto contemporánea obligatoria con el skyline del área de Pudong, con la Torre Perla y los rascacielos.
La revitalización del “Riverside” (zona industrial del río) y la recuperación del espacio público para la ciudad y sus habitantes comenzaron en 2003 con la implementación del proyecto de ordenamiento territorial conocido como “Medidas para el desarrollo integral y construcción a ambos lados del río Huangpu” (上海市黄浦江两岸开发建设管理办法), y se llevó a cabo como preparación para la Exposición Mundial de Shanghái 2010. Luego, en el año 2016, el 13.er Plan Quinquenal de Shanghái para la Reforma y Desarrollo de la Industria del Turismo (上海市旅游业改革发展“十三五”规划) anunció un cambio más ambicioso: conectar completamente 45 kilómetros a ambos lados del río Huangpu, al norte desde el puente Yangpu hasta el puente Xupu, una renovación urbana con enfoque funcional para la cultura, el arte, el entretenimiento, la ciencia y la tecnología, la recreación y el disfrute de los deportes al aire libre.
Al finalizar la Expo, la mayor parte de su área se convirtió en parques, bosques, lagos, teatros, jardines, áreas de recreo para mascotas y huertos públicos. Muchos de los edificios fueron demolidos, mientras que otros fueron reutilizados: los pabellones de Francia, Luxemburgo, Italia y Rusia albergan hoy centros de experiencia e intercambio cultural, con galerías y restaurantes internacionales; el Área de Mejores Prácticas Urbanas es hoy la Zona de Industrias Creativas de Shanghái y el Pabellón de China es el Museo de Arte Chino, que exhibió las obras del maestro Botero en 2016.


Fuente: http://spanish.peopledaily.com.cn/n3/2016/0123/c92122-9008438-6.html.
La influencia de la Expo para el desarrollo de Shanghái como ciudad global ha sido indudable. Facilitó la transferencia de conocimiento en las áreas de sostenibilidad, innovación, planificación urbana y nuevas tecnologías; puso en marcha proyectos urbanos como la transformación de la ribera del río Huangpu y alrededores; la creación de clusters y nuevas ciudades dentro de la megaurbe e integró no solo a expertos, sino a la comunidad local de Shanghái y la región del delta del Yangzé —zona natural de expansión de Shanghái—, fomentando la colaboración y la integración de infraestructura, economía, medio ambiente e intercambio como ciudad líder responsable.

Sin embargo, el evento representó a su vez un momento de quiebre: el inicio de un nuevo periodo de demoliciones de edificios antiguos del centro de la ciudad, lo cual conlleva el desplazamiento de miles de habitantes que necesitan ser reubicados a las afueras, y pone a los ciudadanos en posición de desventaja para la defensa de sus derechos, crea conflictos sociales como una nueva demanda masiva de viviendas en una ciudad que se destaca por los precios excesivamente altos de las viviendas. Como lo señala la profesora Ren Xuefei, estas iniciativas son controladas por el gobierno local (y en beneficio del mismo), por lo cual es difícil saber “¿cómo se justificaron demoliciones a tan gran escala?, ¿cuál fue el sentimiento público hacia las demoliciones?, ¿quiénes eran los residentes que aún vivían en estos edificios? y ¿qué se hizo respecto de su desplazamiento y su reubicación?” (Ren 2014).

Las viviendas tradicionales de las décadas de 1950 y 1960 son demolidas para construir lujosos edificios residenciales y de oficinas. Las grúas que antes distinguían los antiguos muelles y las chimeneas industriales han dado paso a bodegas que hoy experimentan una nueva vida. Incluso, una porción de la pista de aterrizaje del antiguo aeropuerto de Xuhui fue reutilizada en el diseño del nuevo parque para mantener parte de la memoria histórica, articulando fragmentos que sirven al discurso de reintegración del pasado, obteniendo equilibrio y conexión con espacios recreativos que albergan museos, galerías de arte, rutas peatonales, pistas para skaters y ciclorrutas, restaurantes, gimnasios al aire libre para adultos y áreas de juegos para los más jóvenes.
Shanghái es una ciudad en constante re-creación. Una ciudad que sigue cuidando parte de su historia con esmero, manteniendo vivos algunos de los recuerdos del pasado, pero al mismo tiempo apostando a un futuro más verde y amable. Aquí, lo antiguo y lo nuevo coexisten en armonía y dinámico balance, integrándose para el deleite de sus residentes y de quienes la visitan. Es un lugar donde la tradición y la modernidad laten al compás del ritmo controlado por la planeación gubernamental local, con un enfoque global. Esta es la “nueva” Shanghái que estoy re-conociendo, una ciudad que me vuelve a acoger durante mis estudios de doctorado, y que nunca cesará de sorprenderme.

Referencias
Bureau International des Expositions. “In numbers”. Consultado el 16 de octubre de 2023. https://www.bie-paris.org/site/en
Bureau International des Expositions. “Expo 2010 Shanghai”. Consultado el 16 de octubre de 2023. https://www.bie-paris.org/site/en/2010-shanghai.
上海市规划和国土资源管理局〔2018〕。2017-2035年上海市城市总体规划《迈向卓越的全球城市》。Consultado el 16 de octubre de 2023. https://www.shanghai.gov.cn/newshanghai/xxgkfj/2035004.pdf.
上海市人民政府〔2003〕。上海市黄浦江两岸开发建设管理办法。 第4号发布。Consultado el 16 de octubre de 2023. https://www.shanghai.gov.cn/nw12939/20200815/0001-12939_992.html.
上海市人民政府〔2016〕。上海市人民政府办公厅关于印发《上海市旅游业改革发展“十三五”规划》的通知 53号。Consultado el 16 de octubre de 2023. https://www.shanghai.gov.cn/shssswzxgh/20200820/0001-22403_50560.html.
Ren, X. (2014). “The Political Economy of Urban Ruins: Redeveloping Shanghai”. International Journal of Urban and Regional Research, vol. 38 (3), 1081–91. DOI:10.1111/1468-2427.12119
[1] Exdirectora del Instituto Confucio de Medellín. Máster en Relaciones Internacionales de Asia Pacífico de la Universidad de Xiamen de la República Popular China y negociadora internacional de la Universidad Eafit. Actualmente, es estudiante del Doctorado en Estudios Globales de la Universidad de Shanghái y profesora visitante de la Universidad de Lenguas Extranjeras de Dalian. Con más de 15 años de experiencia en temas relacionados con China, es consultora en negocios, diplomacia, protocolo y negociación intercultural, educación, acceso e inteligencia de mercados y desarrollo de proyectos y eventos internacionales.
[2] Datos del Bureau International des Expositions, https://www.bie-paris.org/site/en/2010-shanghai.



